Patrimonio urbano

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Tras los hallazgos arqueológicos, harán visitas guiadas en los restos de la casa de Rosasç

Es la que queda en Moreno 550. Las piezas casi se pierden por una obra en construcción. Ahora armarán un museo.

Juan Manuel de Rosas pareciera una figura de los libros, de la historia y los retratos. Pero su paso por Buenos Aires, lejos en el tiempo, aún tiene registro en la Ciudad, y pronto podrá conocerse en una serie de visitas guiadas.

Un año atrás, casi se pierde un patrimonio arqueológico incalculable. En febrero de 2018, en una excavación para hacer un edificio en Moreno al 500, una constructora se topó con restos de lo que resultó ser una residencia donde vivió Rosas. Pero lo que pudo haber sido una pérdida patrimonial, no terminó tan mal.

El dueño de la constructora, José Kohon, aceptó en un juicio abreviado ante la Fiscalía General de la Ciudad una condena de dos años de prisión en suspenso por «daño calificado». Y propuso reparar las estructuras halladas y construir un museo en el lugar para exhibirlas. Ahora esa última idea empezará a cobrar forma.

«El Instituto de la Manzana de las Luces incluirá el predio de Moreno 550 en su circuito de visitas guiadas. Arrancarán el 25 de Mayo«, adelantó Kohon a Clarín. Las visitas serán los martes, jueves y viernes al mediodía y los sábados y domingos por la tarde. «Los horarios debieron ajustarse a los momentos de receso en la obra», explicó Kohon, porque ahí, en el predio, todavía está en proceso de construcción el museo, que recién estará  terminado para noviembre de 2020.

Cuando Kohon, a principios de 2018, empezó a edificar en el terreno de Moreno no se dio cuenta de que no era un predio más. Fue durante el período de excavación, cuando las máquinas se toparon con los restos de una antigua cisterna, que empezaron a intervenir los arqueólogos de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico de la Ciudad, quienes frenaron los trabajos.

La constructora los dejó trabajar durante algún tiempo, pero después les impidió la entrada, retomó la obra y dañó parte de la cisterna. Kohon tuvo que responder por eso ante la Justicia y, así, tomó verdadera dimensión del valor patrimonial del terreno. Pero no sólo se hizo cargo de su error, sino que dio un paso más allá.

El constructor contrató un equipo de arqueólogos para explorar, comandado por Ana Igareta, investigadora del CONICET y del Instituto de Historia, Teoría y Praxis de la Arquitectura y la Ciudad (HiTePAC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata. Iban a trabajar durante dos meses, pero se quedaron siete: en el lugar había mucho más que una cisterna. También había cuatro pozos de aljibe y otros diez hoyos, algunos que fueron letrinas, ollas de descarte o pozos ciegos, todos repletos de piezas que alguna vez fueron tiradas como basura. El tesoro era amplio: aparecieron desde una botella con moscas que quedaron atrapadas en el siglo XIX hasta vajilla rosista.

Ahora, todo eso, junto a charlas sobre el subsuelo de la Ciudad de Buenos Aires, su paisaje al momento de la fundación o la arquitectura colonial, se podrá disfrutar y aprender en las visitas. Las condiciones de ingreso serán en cupos máximos de 20 personas, con acceso al lugar gratuito pero cobro por las visitas, que estarán a cargo de un guía del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces.

Un predio histórico

En los pozos del terreno aparecieron más de 3.000 piezas, como vajilla con la inscripción en rojo punzó de la frase «Federación o muerte». Porque en el predio se sucedieron diferentes construcciones del siglo XVIII a esta parte. Y una de ellas era la residencia de la familia de Encarnación Ezcurra, la esposa de Rosas. Una casa que funcionó como sede de Gobierno mientras el caudillo era el líder de la provincia de Buenos Aires, desde 1829 a 1832 y desde 1835 hasta su derrota en la batalla de Caseros, en 1852.

«Después de la caída de Rosas y de su exilio a Inglaterra, la residencia se convirtió en la casa de gobierno de un país que todavía no era un país -explicó a Clarín la arqueóloga Igareta-. Porque sus sucesores en la Gobernación decidieron seguir utilizándola y recién la dejaron cuando se fundó La Plata. Esa casa fue el centro del poder donde se definió la República«.

En las últimas décadas del siglo XIX, ahí también funcionó el Correo. Pero a comienzos del siglo XX, todas las estructuras fueron demolidas para hacer inquilinatos. Sólo se conservaron cimientos subterráneos.

La lectura de las piezas halladas reveló que el lote fue habitado desde el siglo XVIII, indica Igareta, pero en el siglo XIX se instaló gente de plata y poderosa. «Gente que compraba todo importado y que prefería importado malo a nacional bueno. Una conducta que aún hoy define el consumo entre los porteños». De hecho, casi todo el material recuperado, como lozas y botellas, es de origen inglés o francés y su manufactura se ubica entre las décadas de 1820 y 1890.

Fuente: clarin.com

 

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